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Almaguer en la Reconquista. Repoblación cristiana y el antiguo ALFOZ DE ALMAGUER.


Corral de Almaguer 700 aniversario

 

Capítulo VIII

 

Almaguer en la Reconquista (la repoblación)

 

A mediados del siglo XII, las nuevas victorias cristianas fruto del declive almorávide, sumieron en el pánico a muchos reyezuelos musulmanes que se vieron en la necesidad de pedir auxilio a otros correligionarios bereberes procedentes del Atlas marroquí: Los Almohades. Estos estrictos cumplidores de la religión islámica, se hicieron rápidamente con el control de Al-Ándalus e infligieron al rey Alfonso VIII una grave derrota en Alarcos (1195) que a punto estuvo de costarle la vida. Con ese gran descalabro, la franja del sur del Tajo pasó de nuevo a ser zona de frontera y por tanto fuertemente conflictiva, aunque desconocemos si Almaguer llegó a caer de nuevo en manos musulmanas.

Humillado en lo más profundo de su alma, el Rey Alfonso VIII tramó su venganza convocando a los reyes de Aragón y Navarra a una gran cruzada, con la venia del papa Calixto III. El formidable ejército reunido, al que se unieron las fuerzas de las órdenes militares, las del arzobispado de Toledo y las de los francos venidos del otro lado de los pirineos, se enfrentó el 16 de julio de 1212 al ejército almohade en la famosa batalla de las Navas de Tolosa. La gran victoria cristiana supuso el declive de los almohades y el principio del fin de Al-Ándalus.

Apaciguadas ya definitivamente estas tierras, el rey Alfonso VIII y su esposa Leonor Plantagenet, hermana del rey Ricardo Corazón de León y condesa de Gascuña, (que aportó muchos Gascos o Gascones a la batalla de las Navas) comenzaron un proceso repoblador, repartiendo los territorios ganados a los musulmanes entre las fuerzas que les habían ayudado, es decir: entre las órdenes militares y el arzobispado de Toledo. El afán de los nuevos señores por obtener el mayor número y la mejor calidad de las tierras, llevaron de nuevo a nuestra población a ser disputada, si bien en esta ocasión por los cristianos. Fue por ello que en 1237 se tuvieron que establecer acuerdos para fijar los límites entre la Orden de Santiago (con sede en Uclés) y la de San Juan (con sede en Consuegra) quedándose la de Santiago con Almaguer y Criptana y la de San Juan con Villacañas y Quero. El Arzobispado de Toledo, por su parte, también consiguió su trozo del pastel extendiendo sus posesiones hasta la villa de Lillo, que pasó a ser de su propiedad tras el acuerdo con la Orden de Santiago del año 1241.

Quedó de esta manera Almaguer, como cabeza y motor económico de un extenso territorio o alfoz que abarcaba numerosas aldeas: desde Añador, Magaceda y Chozas que formarían el futuro Villamayor de Santiago, pasando por Alcardet y Gúzquez, que formarían Villanueva de Alcardete, hasta la Puebla de la Isla que pasará a denominarse Puebla de don Fadrique, junto a Almuradiel que se refundará como Puebla de Almoradiel, y las aldeas de Villalobillos, Bonache, Aloyón, Montealegre, Escorchón y Testillos que, junto con la Cabezamesada, completarán el círculo. La principal prueba de esa capitalidad de Almaguer y esa pujanza económica, fue la celebración en su iglesia del Capítulo General de la Orden de Santiago del año 1253. Celebración que, dada la afluencia de comendadores, caballeros, priores y gente a su servicio, necesitaba obviamente de ciertas infraestructuras para poderse llevar a cabo. Infraestructuras que sólo las villas de cierto tamaño y entidad económica poseían en aquellos tiempos.

Rufino Rojo García-Lajara

TERRITORIOS APROXIMADADOS DEL ALFOZ DE ALMAGUER

TERRITORIOS APROXIMADOS DEL ALFOZ DE ALMAGUER Y SUS ALDEAS

MAPA DEL GOBIERNO DE OCAÑA EN 1780 DONDE AÚN APARECE MARCADO EL ALFOZ DE ALMAGUER

MAPA DEL GOBIERNO DE OCAÑA EN 1780 DONDE AÚN APARECE MARCADA LA VARA DE ALMAGUER SIN EL “CORRAL DE”

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Corral de Almaguer 700 aniversario – Capítulo VII – Almaguer en la Reconquista.


Corral de Almaguer 700 aniversario

 

Capítulo VII

Almaguer en la Reconquista

Tres fueron las campañas emprendidas en España por los fanáticos guerreros Almorávides del norte de África en ayuda de sus correligionarios Andalusíes. Tres expediciones en las que consiguieron frenar los avances cristianos, e infligir una grave derrota al rey Alfonso VI en Sagrajas o Zalaca (Badajoz). Sin embargo, en lugar de volver a sus tierras como habían hecho en las dos primeras ocasiones, y tras comprobar la relajación imperante en los reinos musulmanes españoles a la hora de cumplir los preceptos del Islam y la excesiva tolerancia hacia judíos y cristianos, a la tercera decidieron quedarse para siempre, expulsando a los reyezuelos de las Taifas y reunificando sus territorios en un nuevo Al-Ándalus. Uno de esos reyes de Taifas, concretamente Al-Mutamid de Sevilla, vasallo y aliado de Alfonso VI, solicitó la ayuda del rey cristiano para la defensa de la ciudad contra los almorávides, entregándole a cambio a la princesa Zaida “la más bella hija del Islam” según las crónicas, junto con una enorme dote en el territorio de la Mancha, que incluía las plazas fuertes de Cuenca, Uclés, Huete, Ocaña, Consuegra y Mora, además de todos los castillos, aldeas y pueblos de menor entidad incluidos en esa línea fronteriza. Fue así como Almaguer y su pequeño castillo (que no atalaya) pasaron a manos cristianas.

No duró mucho el dominio cristiano en esta franja de terreno, pues una vez obtenido el control de Al-Ándalus, los almorávides lanzaron varias campañas hacia el norte con la intención de recuperar Toledo. El enfrentamiento con los cristianos se produjo en nuestra zona primero en Consuegra (1097) y después en Uclés (1108). Por cierto que en ésta última cruenta batalla murió el joven príncipe Sancho, único heredero del rey Alfonso VI e hijo de la famosa mora Zaida. Ni que decir tiene que Almaguer, junto con todas las pequeñas aldeas de su entorno, fueron conquistadas y volvieron de nuevo a manos musulmanas.

No tardaron los almorávides en acomodarse a la buena vida y relajar sus costumbres, por lo que los cristianos avanzaron sobre la franja situada entre el Tajo y el Guadiana, recuperando de nuevo las plazas de Almaguer y sus aldeas, según reflejan los documentos mozárabes de la catedral de Toledo fechados en 1119, en los que se recogen varias ventas de viñas entre mozárabes de Aloyón.

Con todo y con eso, Almaguer seguía siendo zona fronteriza y por lo tanto peligrosa e inestable para los pobladores, debido a los avances y retrocesos de la reconquista. Tres décadas después (1155) parece que la zona se encontraba ya relativamente pacificada, y Alfonso VII, acompañado por la reina polaca Doña Rica, efectuó labores de repoblación en la comarca de Almaguer, donando la aldea de Aloyón a los siguientes pobladores: los capitanes o “adalides” Michaeli Aben Acet y su hermano Albubacal, y los soldados y pobladores: Andrés Çapatario, Michaeli Zalema, Petro Estéfanez, Martino Granadixil, Iusto Iohani, Hiahia Iohanni, Zaidi, Dominico Fandúm, Dominico Aneza, Petro Iulianci, Dominico Michaeli y Michaeli Fructusu, dejando claro que la mitad de la aldea será para el adalid Michaeli Aben Acet.

Ni que decir tiene que si Aloyón había sido repoblada por el rey Alfonso VII en 1155, Almaguer, como cabeza de la comarca, lo había sido ya con anterioridad o al menos por aquellas mismas fechas, si bien en esta ocasión como villa de realengo (es decir como posesión del propio Rey) y con el mismo fuero de Toledo que solía otorgar a las escasas poblaciones de cierta entidad que pervivieron en la comarca. Éste fue el auténtico nacimiento del Almaguer cristiano, y la primera ocasión que nuestra población recibió Carta de Villazgo, por más que no se hallan conservado estos documentos.

Rufino Rojo García-Lajara

 

Nota: En recuerdo de esta convulsa época, Almaguer siempre conservó con orgullo su nombre Árabe

Carta Puebla de Illescas Alfonso VII, Muy parecida a la Almaguereña

Carta Puebla de Illescas de Alfonso VII, Muy parecida a la Almaguereña

Reconquista-en-Castilla-La-Mancha

Reconquista-en-Castilla-La-Mancha

Repoblación del Antiguo Reino de Toledo

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