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Corral de Almaguer, UNA POTENCIA VITIVINÍCOLA MUNDIAL


Recuperamos este interesantísimo artículo que tiene algunos años porque el sector del vino en el pueblo es estratégico. Aún la mayoría de los corraleños no estamos mentalizados de la potencia que tiene el pueblo en este sector y aunque hemos avanzado en alguna de las buenísimas conclusiones del artículo, queda mucho trabajo por hacer. Es trabajo de cooperativas, bares, comercios, ayuntamiento y la población en general, intentar que despegue un sector que da de comer a miles de familias en el pueblo. Damos las gracias a Eusebio  por permitirnos re-publicar el articulo en nuestro medio:

CORRAL DE ALMAGUER.

UNA POTENCIA VITIVINÍCOLA MUNDIAL.

Y lo digo porque es así y para que se sepa, y no por un sentimiento “localista” exacerbado que nos lleve a afirmar que lo nuestro es lo mejor, lo más grande y lo más bonito. Es estupendo conocer y valorar las maravillas de fuera, pero conviene tener conocimiento de las potencias propias. Así, Corral de Almaguer es el municipio con mayor superficie de viñedo de la provincia de Toledo; según los datos del Registro Vitícola cuenta en su término municipal con,  dicho en números redondos, 15.000 hectáreas de viñas, cifra a la que ningún municipio de la provincia se acerca siquiera; los números dos y tres del ranking toledano que son Consuegra y Villacañas, se encuentran en el entorno de las 9.000 hectáreas, y nos quedan lejos en términos de potencial vitícola. Ya sólo con esto deberíamos ostentar el titulo de CAPITAL DEL VINO de la provincia de Toledo; pero conviene medir nuestras fuerzas vínicas más allá de los limites provinciales, y si así lo hacemos sólo podemos encontrar parangón en alguno de nuestros vecinos ciudadrealeños, y dentro del propio ámbito manchego, porque si salimos del magnifico mar de vides de La Mancha podemos mirar por encima del hombro a la mayoría de los pueblos vinícolas de España.

Me explico, nuestro pueblo ocupa el sexto lugar en toda España en lo que a potencial vitivinícola se refiere, detrás de Villarobledo, Socuellamos, Requena, Valdepeñas y Alcázar de San Juan, dichos por orden de importancia, también es de justicia citar a Tomelloso y Campo de Criptana, que se encuentran en igual nivel que el nuestro. La superficie de viñedo en Corral es superior a la mayoría de las Denominaciones de Origen que existen en España; sólo en Corral de Almaguer hay más vides que en toda la Ribera de Duero; y si salimos de las fronteras de nuestro país existen pocas concentraciones de viñedo en el mundo que tengan la magnitud de nuestra localidad; para ilustrar esto citaré el caso de Nueva Zelanda: está considerada, junto con la más poderosa Australia, como uno de los países emergentes en el mundo del vino, las revistas internacionales sobre vinos reconocen la calidad de los vinos blancos de este país, sobre todo los varietales sauvignon blanc y chardonnay, y, además, su excelente relación calidad-precio; la irrupción de estos vinos en el mercado europeo ha ocasionado una fuerte competencia y ha arrebatado mercados tradicionales de Francia; en fin, parece que una tremenda fuerza hubiese entrado en estos mercados internacionales para removerlos profundamente; sin embargo, en toda Nueva Zelanda no alcanzan a tener todas las viñas que hay en Corral de Almaguer.

Pero volvamos con el asunto de las Capitales del Vino, en España existen una serie de ciudades o pueblos que todos identificamos inequívocamente con el vino, son aquellos que podríamos citar como hemos señalado; este titulo honorífico tiene claras implicaciones en términos de turismo enológico, que pueden actuar como sector coadyuvante del propiamente vinícola; ciudades clásicas en este sentido podrían ser: Toro, en Zamora, su potencial es la séptima parte del corraleño; Rueda, en Valladolid, la décima parte de Corral; Haro, en La Rioja, duodécima parte de Corral; Cariñena, en Zaragoza, la tercera parte que Corral; Jerez de la Frontera, en Cádiz, la mitad que Corral; y otras, igualmente importantes que no citaremos para no extendernos demasiado. Todos estos pueblos o ciudades tienen una clara identificación con el vino, un prestigio reconocido, y sus productos son de excelente calidad. ¿Porqué no nos pasa a nosotros lo mismo?

La verdad es que no tengo una respuesta clara para la pregunta anterior, pero haré algunas reflexiones: los corraleños no hemos interiorizado nuestra enorme fuerza productiva en vino, como puede observarse ante la falta de símbolos sociales que tengan que ver con el sector; es apenas recogido en el arte y las tradiciones corraleñas, una pequeña fiesta de la vendimia de muy reciente creación parece querer rememorar que en el pueblo se hace algo de vino. Otra cosa que causa sorpresa es que el vino corraleño es prácticamente invisible, si un visitante ajeno, que conociese los datos arriba comentados quisiera darse una vuelta por el pueblo y comprar vinos de la localidad, tendría que preguntar mucho para poder encontrarlos, y si los encuentra, que fuese la hora adecuada para poder comprarlos, en fin, se lo ponemos bastante difícil. Los corraleños no se sienten identificados con sus vinos, los vinos de la localidad se consumen en pequeña proporción en los bares y restaurantes de la localidad, y en general se siente poco aprecio, quizá tenga que ver con el poco precio que por ellos se saca, con la tradición de los grandes y con el escaso comercio de los mismos. Quizás no habíamos caído en la cuenta de que las cosas existen en la medida en que están en el comercio de los hombres.

Eusebio Sánchez-Serrano Martínez

EMPARRADO EN CORRAL DE ALMAGUER AL FONDO LA SIERRA

EMPARRADO EN CORRAL DE ALMAGUER AL FONDO LA SIERRA

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